Juntos somos más
Más unidos que nunca


(Publicado originalmente en la revista ‘La Mirada’)

La semana del 10 de marzo empezaron a cambiar nuestras vidas y todo giraba en torno a una palabra COVID19. Desde esa semana, de la que apenas hace un mes y medio, las incertidumbres, los miedos y las preguntas no han cesado de irrumpir en nuestras conversaciones. Esa semana toda la ciudadanía tenía la misma preocupación, una nueva vida sin salir de casa, otras rutinas en casa… pero también irrumpió una necesidad casi vital por comunicarse con los seres queridos (vídeo llamadas, los grupos de WhatsApp “echaban humo”, quedadas online para hablar con amigos y se recuperaron las llamadas telefónicas para charlar tranquilamente sobre el tan repetido “y tú, ¿cómo estás? ¿cómo lo llevas? ¿estáis todos bien”.

Las 36 entidades federadas vieron también como cambiaba “su vida”. El 14 de marzo cerraron o suspendieron actividad presencial todos nuestros centros educativos, centros de día u ocupacionales, así como multitud de servicios “diurnos” dirigidos a personas con discapacidad intelectual y a sus familias (de asistencia personal, de promoción de la autonomía personal, de familias, de atención temprana, de ocio, de itinerarios, de formación…). Los centros especiales de empleo también vieron como cambiaba el rumbo de la actividad porque el 13 de marzo se decretó el primer Estado de Alarma y con ello la actividad económica sufrió una gran parón y miles de empresas se vieron avocadas a un ERTE.

Frente a esta suspensión de actividad, el hogar las personas con discapacidad intelectual también incluía variaciones y más de 2000 personas se adaptaban a vivir el confinamiento marcado por esta crisis sanitaria en nuestras entidades (en más de 200 centros residenciales y viviendas tuteladas). ¿Cómo organizar la residencia? ¿dónde encontrar EPI suficientes (material para no contagiar y no contagiarse)? ¿cómo organizar turnos? ¿cómo diferenciar las zonas de aislamiento? “Durante las primeras semanas la situación fue bastante compleja, había que dar muchas respuestas en poco tiempo (organizar los centros, las plantillas y bajas de personal, responder a las demandas informativas de las familias, demandar EPI, alertar ante posibles situaciones discriminatorias,…), priorizando por supuesto en todo momento la seguridad de residentes y trabajadores en cuanto a sanidad, pero también acometiendo las gestiones necesarias para garantizar la solvencia económica y sostenibilidad de los servicios”, afirma Raquel Morentin, de Plena inclusión Castilla y León. “Ahora la preocupación está en poder hacer frente a las bajas laborales del personal de atención directa y, muy especialmente, que se sigan pasando los tests necesarios, tanto para residentes como para trabajadores, para que podamos seguir avanzando y las entidades puedan organizar los servicios en condiciones de seguridad” añade Morentin.

Una de las señas de identidad de las entidades de Plena inclusión es dar respuesta ante la adversidad y, en la crisis del COVID19, también ha sido así, aunque ha habido momentos en los que no ha sido fácil. Los centros residenciales y viviendas han trabajado bajo dos premisas fundamentales: garantizar la salud de todos, usuarios y profesionales, y organizar el trabajo para seguir prestando apoyos con calidad.

La provisión de EPI ha sido una preocupación constante y ha ido llegando paulatinamente a través de la administración siendo una de las reclamaciones continuas de Plena inclusión, pero también a través de la solidaridad ciudadana que ha donado material y la propia producción de materiales tanto para uso interno como Fundación San Cebrián, que han adaptado su línea de tapicería para producción de mascarillas, como para uso externo con la producción de pantallas con impresoras 3D como Fundación Personas o Pronisa que protegieron a los sanitarios de los hospitales de Zamora y Ávila respectivamente.

Pero no sólo las entidades han realizado este gran esfuerzo, sino que hay más de 2600 personas con discapacidad que están pasando el confinamiento en sus domicilios, contando con sus familias (y con el seguimiento que las entidades están haciendo) para hacer frente a esta situación.

Conservar la salud y evitar los contagios ha sido una dura batalla que ha unido a todo el movimiento asociativo y a toda la sociedad. Cada uno ha aportado su “granito de arena”: profesionales de atención directa, cuidadores y servicios de limpieza, en primera “línea de batalla” han sido claves para los miles de usuarios que permanecían en las residencias y viviendas estuviesen bien; los técnicos, en los centros y en sus casas, han seguido orientando a personas con discapacidad y familias para que tuviesen nuevas rutinas; y los directivos y gerentes en continua coordinación con la administración para que se resolvieran las demandas existentes.

Un trabajo constante para aplacar los contagios y evitar todos los riesgos, pero la pandemia también ha llegado a nuestras entidades y familias, con 14 personas con discapacidad intelectual fallecidas y 218 personas con COVID confirmado a 29 de abril. “La preocupación y el temor por la salud de las personas que están detrás de estas cifras ha sido una constante y lamentablemente hemos sufrido la pérdida irreparable de 14 personas, pero es importante recalcar que gracias al trabajo y compromiso de todos estamos consiguiendo que la expansión del virus en nuestro colectivo esté conteniéndose y eso hay que agradecérselo a todos”, comenta Raquel Morentin.

En estos momentos, además, comenzamos a ver luz “a lo largo del túnel” y, aunque no podemos dejar de estar pendientes de la situación sanitaria o incluso de algún repunte, aparece otra palabra en nuestro día a día: desescalada. “Relativamente controlada la primera fase de urgencia sanitaria, nos toca ahora como movimiento asociativo pensar en el día después, pues parece claro que la desescalada va a ser progresiva y que tenemos adaptar nuestros servicios a la prestación de apoyos en domicilios, apoyos ambulatorios, seguimientos telefónicos, desarrollo de programas de mantera telemática y, según vaya siendo posible, en pequeños grupos…”, expone Raquel Morentin, quien también añade “un proceso de adaptación y transformación de servicios en el que por supuesto Plena inclusión Castilla y León no va a quedarse atrás”.

“En este tiempo nos hemos adaptado y hemos hecho numerosos cambios organizativos para garantizar la salud de los residentes y evitar los contagios tanto de ellos como de los profesionales” afirma Jaime Rodríguez director gerente de PRONISA. Desde el inicio de la pandemia siempre han tenido claro “reducir al máximo los contactos personales y el flujo de personas en el centro, contar con todos los medios de protección posibles (mascarillas, monos, gafas, desinfección, etc.) para trabajadores y usuarios y cumplir las recomendaciones de las autoridades sanitarias y coordinarnos con ellas” ha concluido Jaime Rodríguez.

El confinamiento ha sido especialmente duro para personas con problemas de conducta, por lo que Plena inclusión reclamó al gobierno la excepcionalidad para personas con discapacidad intelectual y problemas de conducta como “paseos terapeúticos” que han supuesto “oxígeno” en los centros pero en especial a las familias. “Nosotros, vivimos en Miranda de Ebro y salimos por la orilla del Ebro y eso nos da fuerza para afrontar cada día. Si no sería imposible” relata Francisco Chamorro, padre de Jorge, joven con discapacidad intelectual que, como otros muchos, vio cómo todas sus rutinas se “rompían” de golpe y, con el estado de Alarma, había que “reestructurar” con escasos medios.

“Jorge estaba acostumbrado a ir a Aspodemi donde le estimulan con actividades acorde a lo que él necesita. ¡Ellos son profesionales! Y ahora, nosotros, las familias, debemos sustituir todo eso en un espacio muy reducido, ¡imposible!” lamenta Francisco casi al mismo tiempo que con alivio relata cómo son los paseos con Jorge, le cambia la voz al contarlo. “Los paseos son nuestra vida. Cuando sale le cambia la cara… en casa está casi todo el día llorando, sale y su cara vuelve a ser la siempre” relata Francisco sin cesar de describir las bonanzas de estos paseos al mismo tiempo que pide que todos nos quedemos en casa para que esto pase cuanto antes.


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